Pensaba en él, en su rica polla follándome con ganas, y eso me excitó más
ME MASTURBÉ EN LA BAÑERA Pensaba en él, en su rica polla follándome con ganas, y eso me excitó más, así que empecé a darme más fuerte, como hace él con su polla, metiéndomelo hasta el fondo, gimiendo como una loca
Hoy me masturbé en la bañera, fue la primera vez que introduje un objeto en mi coñito. Llevo dos días tan cachonda que no pude esperar al encuentro con mi amante, mañana por la mañana, necesitaba algo duro en mi coñito, algo que me hiciera gritar de placer.
Y ahí lo vi, encima del tocador, el cepillo redondo, de cerda natural, con su mango grueso de madera, y pensé ¿por qué no? Cogí el cepillo y me dirigí al baño, abrí el grifo de la bañera puse el agua a una temperatura a mi gusto.
Después pensé que sería guay ver como ese manguito durito iba a entrar en mi coñito así que cogí un espejito que tengo y también me lo llevé a la bañera. Me empecé a duchar, enjabonando mi cuerpo lentamente mientras el agua corría por mi cuerpo, frotando mis pechos, mmmm que duritos estaban y que paraditos tenía los pezones.
Pasé mi mano por mi coñito, estaba muy, muy caliente, mi clítoris estaba muy gordito y metí un dedito en mi vagina, también estaba caliente y mojada. Entonces me senté en el suelo de la bañera, el agua seguía corriendo por mi cuerpo, y cogí el cepillo y situé el espejito delante de mi coñito, se veía toda la entradita mojadita, mmmm ¡que bonito se ve!
Todo mi coñito rasuradito, solo un poquito de pelito bien arregladito que dibuja la parte que tapa el tanga, y me abrí los labios para ver mejor mi clítoris hinchadito y rosadito, pidiendo guerra que me hubiera gustado ser contorsionista para poder darle unas cuantas lamiditas.
Así que cogí el cepillo y empecé a meterme su mango lentamente. ¡Uff que sensación tan rica! Me acosté en la bañera para estar más cómoda y subí mis piernas para que entrase mejor. Solo había metido la puntita del mango y probé a meterlo un poquito más, tenía miedo de hacerme daño, era la primera vez que lo hacía, pero mi coñito estaba tan mojadito y con tantas ganitas que empezó a tragárselo, poco a poco fui metiendo más mango hasta que entró todo el mango hasta la base del cepillo.
Lo dejé un momento así y cogí el espejo para ver como se veía ese mango ensartado en mi coñito... mmmm, dejé el espejito y empecé a darme con el mango, primero despacio, quería sentir en todos los rinconcitos de mi coñito, girándolo lentamente. ¡Aahh que rico! Empecé a meterlo y sacarlo primero despacio aumentando el ritmo.
Mis tetitas estaban tiesas de tanta excitación y yo seguía dándome con una mano mientras con la otra estrujaba mis tetas, agarrando mis pezones y tirando de ellos como hace mi amante cuando me folla. ¡Aaahhh! Empecé a pensar en él, en su rica polla follándome con ganas, y eso me excitó más todavía, así que empecé a darme más fuerte, como hace él con su polla, metiéndomelo hasta el fondo, gimiendo como una loca... ¡aaahhh, Siiiiiiiiii!
Entonces empecé a pensar en todos mis anteriores amantes. Mmm como me gustaría que estuvieran allí viendo como me estaba masturbando con ese cepillo tan gordo mientras se pajean encima de mí y derraman toda su leche. ¡Aaaahhh! Ese pensamiento me hizo llegar repentinamente a un orgasmo rico y larguísimo... aaaaahhh, siiiii... ¡que rico sería! Aaahhh.
Mientras estaba haciendo esto no me di cuenta de que el calentador se había apagado y ahora salía el agua muy fría... así que tuve que acabar mi placentera ducha con el agua helada... uffff, pero que bien me sentó.
Salí de la bañera y me puse el albornoz y me fui a la habitación a vestirme. Pero aún después de haber acabado la ducha con el agua helada yo seguía muy caliente, así que me tumbé en la cama y me volví a masturbar, frotando mi clítoris con una mano y metiendo un dedito en mi culito y uno en mi coñito con la otra. Fui subiendo la intensidad hasta acabar con un rápido, pero intenso orgasmo aaahhh que rico otra vez... mmmm.
Ya se hacía tarde y tenía que vestirme para ir al trabajo. Si no hubiera seguido masturbándome otro largo rato más... mmm. Me vestí y me peiné y fui corriendo al trabajo, me senté en la mesa delante de mi ordenador y empecé a escribir lo que hice hoy en la bañera.
Creo que no volveré a ver con los mismos ojos a mi cepillo del pelo, cualquier objeto puede tener muchas y placenteras utilidades todo es cuestión de imaginación. La verdad es que no se lo pasa bien el que no quiere.
Gracias por leer mi relato, me sentiré muy bien si lo votan…
Autor: Jade30
__________________
|