Quiero correrme con tu polla dentro de mí y que te corras en mi chocha
LA MADRE DE ÁNGEL Quiero correrme con tu polla dentro de mí y que te corras en mi chocho, que me folles el culo y las tetas y te corras en mi boca o en cualquier parte de mi que te apetezca y cada vez que te apetezca
Escribo estas líneas después de leer, con sorpresa, los relatos de esta página. Siempre creí que mi caso era si no único sí raro, pero por lo que he visto no lo es tanto y esto me ha animado a contar mi caso.
Tengo casi cuarenta años y todo lo que contaré sucedió hace un tiempo, mentiría si dijese que me marcó de por vida, pero sí dejó una huella que nunca se ha borrado, y que me descubro rememorando de vez en cuando.
En casa éramos tres: dos hermanas y yo, el varón y más pequeño de todos, y mis hermanas tanto la mayor a la que llamaré Elisa, como la mediana a la que llamaré Ana, -estos no son desde luego sus nombres reales, pero no quiero arriesgarme a que alguien que nos conozca lea esto y nos relacione- ejercían de madres conmigo. Yo, por mi parte me pondré de nombre Juan.
Hasta entonces formábamos una familia normal y corriente. Elisa, mi hermana mayor ya tenía casi veinte años y había tenido varios novios, algunos formales, pero que no habían durado demasiado. Ana era únicamente dos años mayor que yo y aunque había tonteado con algún chico del colegio y más tarde del instituto no se le conocía nadie alrededor. Mis padres trabajaban los dos y aunque no estábamos desatendidos ya éramos bastante mayorcitos para cuidarnos solos, así que entre su trabajo y lo poco que salían casi siempre estábamos solos.
Ese verano cambió cuando Ángel, un antiguo amigo mío, que cambió de casa unos años antes, volvió para vivir con su abuela, sus padres se habían separado y él se había ido a vivir con ella. Me llevé una sorpresa y una gran alegría cuando lo vi de nuevo, otra vez tenía un "coleguita" para todo. Ángel siempre me había secundado en mis travesuras y correrías, y ahora que habíamos vuelto a juntarnos volverían los buenos tiempos.
La misma tarde de vernos por primera vez nos juntamos en mi casa. Mis padres, como de costumbre, no estaban y tan solo Ana estaba en el comedor viendo la tele. Nos encerramos en mi habitación y nos pusimos a planear qué haríamos ese verano, me contó todo lo que le había ocurrido y yo casi me caí de culo cuando me enteré. Debo añadir que siempre habíamos sido muy sinceros el uno con el otro y la verdad es que no lo contábamos todo sin introducir censura ni ocultar ningún dato. Ahora me asombro de lo sinceros que éramos, no he vuelto a serlo así con nadie más, ni siquiera con mi mujer.
-¿Como estás? tío, ¿cómo te ha ido este tiempo?- Le pregunté nada más cerrar la puerta. Se quedó mirándome y sonrió. -Bien, supongo. Sí, bastante bien. ¿Y tú? -Como siempre, mis padres trabajando.
Al tiempo entró mi hermana, nos saludó y se fue a su habitación, estaba como siempre con su ropa tentadora mostrando todo lo que hay que mostrar, llevaba una tanga negra infartante, no se la había visto al entrar en su habitación sin tocar a la puerta, pero eso solo me había valido por una que otra bronca. Al pensarlo me di cuenta que realmente mi hermana estaba muy buena. Tenía un par de tetas bastante grandes y duras. Lo se porque estaba cansado de verla sin sujetador y haciendo cosas por casa sin que apenas se le moviesen.
El culo lo tenía algo grande, pero muy bonito, como todos en mi familia, tenía forma de manzana y estaba muy apretado, en cuanto al chocho nunca se lo había visto claramente, pero si vislumbrado un montón de veces al moverse por casa casi siempre sin bragas, lo tenía moreno y con poco pelo.
-¡Que buena está tu hermana!, me dijo Ángel. -Bueno, sí que está buena, pero no es para tanto, solo es una tía y es mi hermana, tío, córtate un poco. -Vale, yo me corto, pero tu hermana está muy buena y tiene un par de tetas... Aquí se calló ante mi mirada amenazante y se empezó a reír.
-Pero mira que eres pavo, si tu hermana está buena pues lo está y ya está.
A continuación me contó todo lo que le había ocurrido en ese tiempo. Al principio se aburrió bastante en su nueva casa, no conocía a nadie y era todo nuevo, pero al poco empezó a hacer nuevos amigos y en unos meses ya disfrutaba de su nueva vida. Pero sus padres discutían cada vez más a menudo y él no quería estar en medio. Sin embargo su padre cambió el turno de trabajo, según él por el sueldo, pero según Ángel para no tener que dormir con su madre, y ésta lo dejó que se acostara con ella alguna noche.
Hace un par de años estaban durmiendo cuando Ángel se despertó de madrugada, no sabía que pasaba y notó que su madre se movía despacio a su lado al poco aumentó el ritmo y después de un par de saltitos se relajó y acabó durmiéndose.
-Tío, un colega me había dicho que las tías se pajean y lo que acababa de hacer mi madre era pegarse una paja a mi lado.
Me quedé pillado, pero me empalmé y estuve así todo el día.
La noche siguiente no pegó ojo pendiente de pillarla, pero al fin se durmió sin que pasara nada. Estuvo así varias noches hasta que después de casi una semana notó como volvía a moverse suavemente y no pudo aguantarse las ganas, empezó a pajearse él también, al principio despacito, para que no se notase nada, pero con la emoción se descuidó y acabó sin tener cuidado, cuando se corrió se dio cuenta que su madre no se movía y pensó que le iba a pegar la bronca del siglo por guarro y pajearse delante de su propia madre, así que disimuladamente se metió la polla en los calzoncillos y sin limpiarse intentó hacerse el dormido.
- Si no te limpias mañana lo tendrás todo pegado y te escocerá.
No podía creérselo, su madre no solo no le regañaba sino que lo mandó a lavarse, sin decir nada se levantó y fue al aseo. Cuando volvió a la cama ella estaba de espaldas y parecía dormida, se acostó al lado y acabó durmiéndose aunque bastante nervioso. A la mañana siguiente se levantó para desayunar y no se atrevía a mirarla a la cara, al fin ella le dijo hasta luego y se fue a estudiar.
Esa noche volvió a meterse en la cama de sus padres esperando que su madre lo mandase a la suya, pero no le dijo nada y un rato después de acostarse él, ella también lo hizo. Al principio ninguno de los dos dijo nada, pero al rato su madre se volvió hacia él y empezó a hablarle:
-Hijo, lo que hiciste anoche no está bien, y menos en mi cama, yo se tú ya eres mayorcito y el sexo te atrae, pero no me parece bien que te masturbes en la cama junto a tu madre.
En ese momento su madre lo miró de una manera rara y le preguntó si de verdad no había dejado de masturbarse desde que la vio hacerlo a ella.
-Sí, de verdad, no puedo dejar de pensar en eso, ya se que está mal y que no debería, pero no puedo evitarlo. Cuando te noté al lado me excité mucho y no he parado. -¿Y ahora estás con una erección? -Bueno en este momento no porque estoy nervioso... -¿Nervioso?, no debes estar nervioso, sólo estoy hablando contigo ¿o es que también te excita verme a tu lado? -No, si, bueno un poco, cuando me acuerdo de como te vi hacerlo. -¿Hacer el qué? -Como te masturbaste. -Pero hijo, todas las personas se masturban, hasta las madres, yo también soy una mujer además de tu madre. Si hasta tú lo haces, aunque sea pensando en mí.
En ese momento mi amigo se dio cuenta que estaba completamente empalmado y que la punta de su polla asomaba ligeramente por encima de los calzoncillos. Al mirarla de reojo su madre le siguió la mirada y se la vio completamente dura.
-¿Ves lo que te digo? Todos se masturban, eso no es malo...
Ángel no sabio que hacer por un lado se moría de la vergüenza de que su madre lo viese empalmado y por el otro ella misma le decía que eso era de lo más normal del mundo.
-Ya, pero para vosotras es fácil disimular cuando estáis cachondas -Utilizó esta palabra pensando que su madre le regañaría, pero no lo hizo- pero para los chicos es mucho más difícil. A nosotros se nos nota enseguida porque nos empalmamos. -Si, ya veo que os empalmáis enseguida, en cuanto sale a relucir el tema del sexo. Dijo su madre sonriendo. -Si.- Esa fue toda la respuesta de mi amigo, no sabía como seguir, estaba cortadísimo, pero también súper empalmado y cachondo a tope.
-La verdad es que para nosotras es más fácil, yo ahora estoy excitada y no se me nota, pero a ti se te sale la polla de los calzoncillos de lo dura que la tienes.
Escuchar ese vocabulario de la boca de su madre fue lo que más chocó a mi amigo, que se quedó sin saber que decir. Cuando su madre vio que no contestaba le sonrió y le dio un beso en la mejilla, la sorpresa vino al notar que no se retiraba después del beso sino que continuó pegada a él y apretándolo contra ella. Ángel notaba perfectamente las tetas de su madre pegadas a su mano, sin darse ni cuenta empezó a apretarlas, al principio despacio, pero casi enseguida más fuerte. Su madre no decía nada y solo la escuchaba respirar un poco fuerte. Tenía la otra mano a la altura de la ingle, pero no se atrevía a moverla por no rozarla, entonces notó como su madre empezaba a cruzarse las piernas y con un sobresalto para él como le cogía la polla.
Estaba alucinado, su propia madre metiéndole mano y le dejaba que le tocase las tetas, de repente su mano pareció cobrar vida propia y empezó a acariciar los muslos de su madre, cuando notó que abría las piernas un poco le empezó a tocar como un loco el coño. Era peludo y estaba chorreando, notaba la mano empapada y oía a su madre gemir en su oído. Al mismo tiempo ella lo estaba masturbando y quitándole la mano del coño se agachó y se metió en la boca todo el miembro de él. Ángel estaba flotando no solo le estaba metiendo mano a su madre sino que además esta le estaba pegando una mamada increíble.
Sin poder aguantarse se corrió en la boca de ella y se vació entero, para su sorpresa no puso cara de angustia ni nada de lo que le habían dicho sus amigos que hacían las tías cuando olían el semen de algún tío, sino que le sonrió y !se relamió!.
-No está mal- le dijo. -Ahora me toca a mí.
Sin dudar un segundo lo tomó de la cabeza y se la puso entre sus piernas,
- Lame, lame, que me agrada.
Obediente le pasó su lengua por su cueva húmeda, mientras su madre se retorcía de placer y se corrió en su boca.
Después de unos momentos lo cogió y le hizo subir hasta estar juntos, lo miró y para su sorpresa le dio un beso en la boca, le introdujo la lengua en su propia boca y apretándolo fuertemente contra ella, la movió con fuerza dentro, él hizo lo mismo y notó el sabor de su propio semen. Estaba empalmado de nuevo y su madre lo notó, le cogió la polla de nuevo y esta vez lo tumbó boca arriba, lo miró y sonriéndole le dijo: -Hacerlo con la boca ha estado bien, pero para que sea mejor debes metérmela.
Se quedó alelado, no solo le habían pegado una mamada impresionante sino que le había enseñado a comer un coño y encima ahora quería que se la follara. Sin embargo lo que más le chocaba era el vocabulario de su madre, siempre había sido comedida al hablar y estaba desconocida, bueno estaba desconocida en más de una cosa y lo que más le excitaba era que le dijera que tenía que metérsela.
-¿El qué?- Preguntó a propósito. -Tu polla en mi coño, si es eso lo que quieres que te diga, quiero que metas tu polla, la polla de mi hijo, que me he comido y que me ha comido el coño, en mi coño, dentro de mí, y si me gusta y me jodes bien te dejaré que lo hagas otras veces. Quiero correrme con tu polla dentro de mí y que te corras en mi chocho y si aguantas quiero que después u otro día, cuando tú quieras, que me folles el culo y las tetas y te vuelvas a correr en mi boca o en cualquier parte de mi que te apetezca y cada vez que te apetezca.
Si hay alguien más en casa nos encerraremos en el baño para que me folles cuando quieras y si estamos solos únicamente debes empezar a follarme o a hacerme lo que tú quieras, no necesitas avisarme, para ti siempre estaré preparada.-Eso era un sueño, su propia madre diciéndole esas cosas y ofreciéndose a ser una especie de esclava del sexo.
-Si, vale. Fue todo lo que consiguió pronunciar. -Y cuando tengas novia y te canses de ella yo estaré aquí para lo que tú quieras. n-Si, lo que digas.
En ese momento mi amigo lo único que quería era follar y lo demás le daba igual. Al darse cuenta su madre, sonriendo se subió a la cama y se puso de pie encima de él, en esa postura se le veía todo el coño abierto y enrojecido, estaba brillando de la excitación que tenía. Poco a poco se agachó y acabó estando casi de cuclillas sobre la polla, la punta del glande estaba solo a unos centímetros de la entrada del coño. Su madre lo miró y le mandó un beso.
-Mira bien, esto solo vas a verlo una vez, como me follas por primera vez, mira como tu polla se me mete en el coño hasta el fondo.
Al mismo tiempo que le decía eso fue bajando hasta que la polla de mi amigo estuvo completamente enterrada en el coño de su madre. Con un vaivén suave empezó a moverse encima de él y le metía las tetas en la boca.
-Cómetelas, son tuyas-. Casi al instante a Ángel le vinieron las ganas de correrse y ella al notarlo lo animó. -Si, vamos córrete en mí, córrete en mí, dame tu leche, dámela.-
Con una explosión se corrieron al mismo tiempo y notó como se vaciaba entero, sin darse cuenta se quedó dormido y solo despertó cuando su madre lo llamó para que se lavara.
-Tu padre debe estar a punto de llegar, vete al aseo y lávate bien, yo ya lo he hecho.
Le dio un beso de buenos días acompañado de un apretón en los huevos, después de todo no había sido un sueño.
Al rato volvieron mis padres y mi hermana Elisa y nos fuimos todos a la cama. Estaba deseando ver al día siguiente a Ángel para que continuase contándome todo lo que ocurrió después.
Autor: Paula
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